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Un
estudio reveló que
el 40% de las embarazadas encuestadas padece Anemia.
Un estudio
realizado por la Federación Argentina
de Sociedades de Ginecología y Obstetricia
(FASGO) y la Fundación Argentina
Contra la Anemia, presentado en la XL Reunión
Nacional Anual FASGO 2005, determinó que
el 40% de las embarazadas argentinas padece anemia.
Fueron relevadas más de 2.000 mujeres embarazadas
en 9 hospitales de distintos puntos del país..
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De acuerdo a los resultados del estudio
presentado por la Federación Argentina
de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO)
y la Fundación Argentina Contra la Anemia,
alrededor del 40% de la población estudiada presentó
anemia al culminar el embarazo. La investigación
fue realizada entre octubre de 2004 y abril de 2005
e incluyó a 2.097 embarazadas cuyos partos fueron
asistidos en 9 hospitales del país (ver
hospitales). Se incluyeron en el estudio a todas
las mujeres que se internaron para su parto durante
el período mencionado y se excluyeron los casos
de embarazo múltiple.
A fin de recabar información
relevante sobre el tema, se envió a todos los
hospitales participantes una ficha especialmente preparada
para ser completada al momento del parto. La misma contemplaba
los antecedentes laborales y sociales, información
clínica relacionada al embarazo y enfermedades
asociadas, medicación y valores de laboratorio,
así como también los datos relacionados
con el parto y las condiciones clínicas del recién
nacido. Para definir la anemia se usó un punto
de corte de 11 g/dl de hemoglobina.
La deficiencia de hierro y la anemia
por deficiencia de hierro constituyen uno de los problemas
nutricionales de mayor prevalencia en las mujeres embarazadas
a nivel mundial. Según la OMS, en los países
en desarrollo la prevalencia de anemia en el embarazo
promedia el 56%, con valores entre 35 y 75% entre diferentes
regiones del mundo. Para América Latina, la prevalencia
estimada varía del 35 al 40%. La deficiencia
de hierro, estado previo a la anemia, es mucho mayor:
aún en los países desarrollados, al final
del embarazo la concentración de ferritina sérica
cae a valores de deficiencia. Las consecuencias de esta
problemática pueden ser graves, ya que de acuerdo
con los informes de la citada organización, un
quinto de la mortalidad perinatal y un décimo
de la mortalidad materna en los países en desarrollo
es atribuible a la deficiencia de hierro.
En la presentación de este estudio
en la XL Reunión Nacional Anual FASGO 2005, el
presidente de dicha entidad, Dr. Carlos Ortega Soler,
declaró: “Esta evaluación epidemiológica
confirma que la anemia ferropriva es una patología
prevalente en la mujer embarazada. En nuestro estudio,
las determinaciones de hemoglobina previas al parto
muestran que el 39.5% de las gestantes presentaban niveles
iguales o menores a 11 g/dl. Más aún,
el 5.8% registraba valores inferiores a 9 g/dl y en
el 17,6% de los casos, esta proteína alcanzaba
un nivel menor a 10 g/dl. Estos datos concuerdan con
lo referido por otros estudios practicados en América
Latina y otros países en desarrollo”.
Consecuencias para madre e
hijo.
Entre los factores que aumentan el riesgo
de anemia en las embarazadas, se mencionan: multiparidad;
intervalo intergenésico corto (inferior a dos
años); antecedentes de menstruaciones abundantes
y usuarias de DIU; dietas de baja disponibilidad de
hierro y parasitosis.
En la embarazada, la anemia por deficiencia
de hierro aumenta el riesgo de mortalidad materna posparto
(en anemias severas); prolongación del período
expulsivo (por disminución de la fuerza muscular);
cansancio, apatía (que dificulta el cuidado de
sí misma y del niño); restricción
del crecimiento fetal; aumento del riesgo de prematurez
y riesgo de pérdida del embarazo.
De acuerdo a este estudio, la presencia
de anemia coincidió con una leve diferencia en
el tiempo de gestación al momento del parto.
Para las mujeres definidas como anémicas, el
promedio fue de 38.1 semanas, mientras que la media
se eleva a 38.5 en las mujeres con hemoglobina superior
a 11g/dl. Sin embargo, la relación entre anemia
y semanas de gestación se fue comprobando a medida
que descienden los índices de hemoglobina: para
las mujeres con niveles menores o iguales a 10 g/dl,
el promedio de duración del embarazo fue de 37.8
semanas. Para aquellas cuyos porcentaje era menor o
igual a 9 g/dl, la media fue de 37.7 semanas.
El estado anémico de la madre
incide también en una reducción del peso
del bebé. Según la muestra, la media de
peso de los hijos de madres no anémicas fue de
3357,34 kg., contra un promedio de 3211.24 kg. para
los hijos de las mujeres definidas como anémicas.
Esta relación también fue acentuándose:
a medida que se redujo el nivel de hemoglobina de las
madres, disminuyó el peso del hijo. El promedio
de peso de los recién nacidos bajó a 3167.81
kg. en aquellas madres con hemoglobina menor o igual
a 10 g/dl; y a 3093.84 kg. cuando este índice
era menor o igual a 9 g/dl.
Importancia del control prenatal
De
acuerdo a la cantidad de consultas prenatales realizadas
por la mujer durante la gestación, aumenta o
disminuye la probabilidad de llevar adelante un embarazo
riesgoso. La Organización Mundial de la Salud
considera embarazo de riesgo a aquel durante el cual
se haya consultado al médico menos de 5 veces.
El presidente de FASGO, Dr. Carlos Ortega Soler, destacó
que en este estudio, más del 37% de las mujeres
cursaron un embarazo de riesgo al no haber realizado
la cantidad de controles médicos recomendables.
Para que un embarazo sea considerado de bajo riesgo,
debe haber, como mínimo, una consulta antes de
la semana 20 y 4 hasta el término del embarazo,
mientras que en esta muestra el 35,5% consultó
recién en la segunda mitad del embarazo, lo que
se considera un inadecuado control del mismo. Se infiere
además que una cantidad importante asistió
al parto sin haber concurrido a ningún control
prenatal.
Importancia del suplemento
de hierro y folatos
Los datos sobre la utilización
de hierro durante el embarazo parecen no haber marcado
una diferencia significativa: de las mujeres con un
porcentaje de hemoglobina mayor a 11 g/dl, se reportó
que el 40% había consumido hierro, mientras que
de aquellas definidas como anémicas, el 37% habría
tomado suplementación de este mineral. El uso
de folatos es inferior: 11% de las mujeres consideradas
anémicas al momento del parto, contra un 16%
de aquellas a las que no se diagnosticó esta
enfermedad.
Estos datos plantean el interrogante
respecto al efectivo cumplimiento, así como la
duración suficiente de los tratamientos indicados.
En efecto, el tiempo de duración del tratamiento
de la anemia con sales de hierro debería perdurar
por 3 a 6 meses para ser efectivo. Sin embargo, en la
práctica ocurren interrupciones parciales o definitivas
por efectos indeseables o decisiones individuales. Es
de destacar que la media de hemoglobina inicial de las
embarazadas que no recibieron hierro es más alta
de las que sí tomaron el suplemento. Esto podría
indicar que la administración de hierro se prescribió
más con fines terapéuticos (para las personas
que ya tenían baja hemoglobina) que profilácticos.
La falta de control médico regular puede explicar
parcialmente la escasa utilización de suplementos
en un período en el que el tratamiento preventivo
con hierro es ampliamente recomendado por los organismos
internacionales y sociedades médicas.
CONCLUSIONES
Finalizando la exposición, el
Dr. Ortega Soler hizo hincapié en la importancia
de la atención primaria de las mujeres embarazadas
–y aun en las que están programando una
próxima concepción- para prevenir y/o
corregir el déficit de hierro, que incluya asesoramiento
para una dieta adecuada y eventual suplementación
farmacológica: “Durante el embarazo
aumentan considerablemente los requerimientos de hierro
por las necesidades maternas y fetales. En consecuencia,
la dieta no suministra la cantidad de hierro necesaria
para la madre y el feto. Además, el niño
nacido de una madre anémica tiene mayor riesgo
de desarrollar esta enfermedad durante el primer año
de vida, por ser de vital importancia el nivel de reservas
recibidas durante la gestación”.
Los controles médicos y la terapia de hierro
no sólo son fundamentales para el normal desarrollo
del niño. Después del nacimiento, la situación
de la madre se ve agravada tanto por la pérdida
de sangre producida durante el parto, como por la pérdida
de hierro que significa el amamantamiento. Por lo tanto,
también ella deberá hacer controles regulares
de su salud después del nacimiento de su hijo.
Por su parte, el Presidente de la Fundación
Argentina Contra la Anemia, Dr. Alberto Locatelli destacó
que la información recabada durante este estudio
permitirá extraer nuevas conclusiones sobre la
temática de anemia en el embarazo y su relación
con efectos fetales. Los mismos están siendo
analizados por profesionales y serán presentados
próximamente en congresos internacionales: “De
este informe se desprende, más allá de
la estadística que es sumamente significativa,
la imperiosa necesidad de trabajar en forma mancomunada
en la concientización y el asesoramiento para
la prevención. La anemia y sus graves consecuencias,
sobre todo durante el embarazo y los primeros meses
en la vida de un niño, son evitables. Es necesario
ahora que este estudio no sea sólo estadístico,
sino que sea punto de partida para el comienzo del trabajo
más importante: prevenir la anemia”.
_______________________ 1-
Instituto de Maternidad (Tucumán); Hospital San
Juan Bautista (Catamarca); Hospital Ángela Iglesias
de Llano, 2da. Cátedra de Clínica Obstétrica
(Corrientes); Hospital San Martín de los Andes
(Neuquén); Hospital Paroissien (Mendoza); Hospital
Materno Neonatal (Córdoba); Hospital Piñeyro,
(Ciudad de Buenos Aires); Hospital Eva Perón
(Gran Buenos Aires); Hospital Fiorito (Gran Buenos Aires).
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Acerca de la Fundación
Argentina contra la Anemia
La Fundación Argentina
Contra la Anemia fue creada con el propósito
de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida
y la salud de la población con respecto al
flagelo de la anemia. Mediante actividades sociales,
educativas y de divulgación científica,
promueve un proceso de toma de conciencia especialmente
dirigido a los sectores de mayor riesgo y a los
profesionales de la salud, centrado en las causas,
síntomas, consecuencias, diagnóstico,
tratamiento y prevención de la patología
anémica.
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