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Durante el último fin de
semana largo del año, del 7 al 9 de octubre,
la Fundación Argentina Contra la
Anemia participó del 16º
Congreso Farmacéutico Argentino,
organizado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos
y Bioquímicos de la Capital Federal y la
Confederación Farmacéutica Argentina.
Entre la serie de disertaciones y exposiciones
previstas para esos días, la Fundación
se destacó con propuestas para todos los
gustos:
Disertación “La farmacia
como centro de detección de anémicos”,
a cargo del vicepresidente de la Fundación,
Dr. Carlos Marín, y de la directora, María
Gabriela Berta. Esta charla tuvo lugar durante
la tarde de la primera jornada del Congreso, superando
ampliamente la cantidad de concurrentes esperados.
La disertación del Dr. Marín tuvo
como objetivos explicar qué es la anemia,
sus manifestaciones clínicas, estudios
básicos, diagnóstico, clasificación,
causas, sustancias y mecanismos intervinientes.
Por su parte, la Sra. Berta se refirió
a la campaña de detección de anemia
realizada en farmacias durante los últimos
meses, comentando sus resultados y agradeciendo
la participación de los profesionales que
la llevaron adelante.
Exposición y defensa de cartel
de la campaña en farmacias. La
producción y presentación de este
trabajo estuvo a cargo de los profesionales que
pusieron sus farmacias a disposición para
la realización de la campaña.
El stand de la Fundación
se mantuvo durante los tres días que duró
el Congreso con las siguientes propuestas:
Realización test instantáneo
de hemoglobina. Participaron del mismo
más de 120 personas. Para esto se contó
con la presencia de un bioquímico que por
turnos hacía las pruebas con el sistema
GDS Stat Site Hemoglobin Meter, que mediante dos
gotas de sangre extraídas del dedo permite
obtener un nivel bastante aproximado de hemoglobina
en sólo unos segundos. A todos los participantes
se les entregó una constancia de realización
del test con fecha y resultado del mismo, indicando
una visita al médico si correspondía.
Al mismo tiempo, estas personas eran encuestadas
anónimamente con fines estadísticos.
La información solicitada incluía
edad, peso, antecedentes médicos y quirúrgicos,
medicación y síntomas de anemia.
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Realización test interactivo.
A través de una computadora dispuesta en
el stand, los visitantes pudieron participar de
un test interactivo (disponible
también en la página web de la Fundación)
en el que se preguntaba acerca de los síntomas
de la anemia. Respondiendo afirmativa o negativamente
a preguntas como “¿se siente usted
cansado?”, “¿su piel es especialmente
pálida?”, “¿tiene dificultades
para concentrarse?” se obtenía un
resultado que indicaba la probabilidad de padecer
anemia. Este test no tiene ningún rigor
clínico, sólo buscaba informar sobre
los síntomas y aconsejar una visita al
médico a través de una forma participativa
y entretenida. Los resultados eran entregados
impresos a fin de que los participantes pudieran
conservarlos, leerlos tranquilamente y consultarlos.
Suscripción gratuita y entrega
de material informativo. Se repartió
el segundo número de la revista de la fundación,
folletería y posters. Se aprovechó
la ocasión para la presentación
de un nuevo folleto de 16 páginas especialmente
pensado para público farmacéutico.
A la vez, se ofreció la suscripción
gratuita a nivel nacional para recibir vía
postal todo este material. Muchos profesionales
solicitaron cantidad extra para distribuir en
sus farmacias u otras entidades a las que pertenecen.
Realización de una encuesta anónima
sobre el conocimiento general de la anemia
(ver recuadro "Una encuesta muestra
cuál es el conocimiento general de anemia").

Fotos-Volver a nuestro archivo
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| Una
encuesta muestra cuál es el conocimiento
general de Anemia.
La propuesta consistió en la realización
de una encuesta anónima con seis
preguntas de opciones múltiples –una
sola correcta- para relevar el conocimiento
general de esta población acerca
de la anemia, como punto de partida para
orientar las próximas campañas
de concientización de la fundación.
Más de 60 personas -en su mayoría
farmacéuticos, aunque pueden contarse
también empleados y estudiantes-
respondieron acerca de las causas, síntomas,
diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
En primer lugar, se consultó cuál
es el indicador más importante a
tener en cuenta en el diagnóstico
de la anemia. Casi el 60% de los encuestados
respondió correctamente que la hemoglobina
es lo primero que debe considerarse en la
detección de la enfermedad. Mientras
tanto, un 40% contestó que el recuento
de los glóbulos rojos es el factor
determinante. Al respecto, corresponde aclarar
que si bien la hemoglobina es una proteína
que se encuentra en los glóbulos
rojos, la cantidad de estas células
puede estar dentro de los parámetros
normales sin que el contenido de hemoglobina
de las mismas sea suficiente.
En la segunda pregunta, la totalidad de
los participantes coincidió en que
el análisis de sangre es el examen
necesario para realizar el diagnóstico,
frente a las opciones de análisis
clínico y de orina. Con respecto
a los síntomas de la anemia, preguntados
en tercer lugar, nuevamente coincidieron
en que el cansancio es una de las principales
manifestaciones de la patología.
Curiosamente, casi un cuarto de los encuestados
respondió que también las
menstruaciones abundantes son indicio de
anemia, cuando en realidad sólo pueden
constituir una causa de la deficiencia de
hierro que la provoca.
El estrés fue mencionado como síntoma
de anemia en menos del 10% de los consultados,
y en ningún caso se tuvo en cuenta
como causa. Cabe aclarar que el estrés
no es ni causante ni signo evidente de la
enfermedad; por el contrario, muchos atribuyen
a este cuadro síntomas que en realidad
estarían indicando anemia, como ser
cansancio, debilidad y falta de concentración.
El mayor desconocimiento del tema, sin embargo,
se observó en torno a la alimentación.
Si bien en la totalidad de los casos se
mencionó correctamente que una alimentación
inadecuada es el origen más frecuente
de la anemia, de la respuesta a la siguiente
pregunta se desprende que un 40% cree que
cambiar los hábitos alimenticios
es suficiente para revertirla. Un porcentaje
igual manifestó que es necesario
tanto una modificación de la dieta
como una suplementación de hierro
y el 20% restante indicó esto último
como única medida de tratamiento.
Otro de los grandes mitos que permanece
vigente y se refleja en las respuestas de
los participantes es que las lentejas y
la espinaca son tan buena fuente de hierro
para el organismo como lo es la carne. Apenas
el 30% de los encuestados contestó
que la carne es el alimento que proporciona
mayor cantidad de hierro, y una cifra similar
le atribuyó esta propiedad a las
lentejas
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