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La deficiencia de hierro motivada por carencias nutricionales
es la principal causa de anemia en el mundo, en especial
en los países en desarrollo.
El hierro es un mineral muy importante
para el organismo humano. Es el componente fundamental
de la hemoglobina, una proteína que forma parte
de los glóbulos rojos, cumpliendo la función
vital de transportar el oxígeno a todo el cuerpo.
Juega un papel importante también en el funcionamiento
correcto del cerebro y del sistema inmune.
La deficiencia de hierro motivada por
carencias nutricionales es la principal causa de anemia
en el mundo, en especial en los países en desarrollo.
Existe además un estado de deficiencia
latente de hierro, que no llega propiamente a ser anemia
manifiesta pero que provoca daño a nivel de órganos
y tejidos. Diversos estudios han logrado determinar
que, en una población dada, por cada individuo
anémico hay por lo menos una persona más
con deficiencia de hierro.
Los requerimientos de hierro aumentan
en ciertas etapas de fuerte crecimiento, como la infancia
y la adolescencia, y también durante el embarazo,
debido al aumento de las demandas de sangre. En estas
fases su alimentación difícilmente logra
satisfacer las necesidades del cuerpo.
El hierro se incorpora al organismo
a través de la dieta, y se presenta en los alimentos
en dos formas: hierro hem y no hem. La diferencia entre
ambos es su grado de absorción por el organismo,
que se denomina “biodisponibilidad”: mientras
que el hierro hem es absorbido en buena cantidad (30%),
el hierro de origen vegetal o no hem posee muy baja
biodisponibilidad: se absorbe solamente de un 1% hasta
un 10%. Existen también sustancias facilitadoras
e inhibidoras de dicha absorción.
El hierro hem: está
presente en las carnes rojas, vísceras, y en
menor medida en las carnes blancas (pollo, pescado).
Solamente el calcio perjudica su absorción.
El hierro no hem: se
encuentra en los alimentos de origen vegetal, sobre
todo los de color verde oscuro (espinaca, brócoli),
las legumbres (soja, lenteja), los cereales integrales,
los huevos y la leche. La mayoría del hierro
presente en la dieta es de este tipo (90%) y su absorción
está influenciada por:
Sustancias inhibidoras: Los oxalatos,
fitatos, fosfatos, taninos, calcio (maíz, trigo,
arroz, té, café, mate, leche y determinados
medicamentos).
Sustancias facilitadoras:
La vitamina C (cítricos, tomate, kiwi) y el hierro
hem (carne, pescado).
Estas características del hierro
nos llevan a desmitificar el valor de algunos alimentos
como las legumbres, y a proponer algunas reglas prácticas
que tienen que ver con combinaciones de alimentos para
mejorar la biodisponibilidad del hierro que consumimos
y evitar aquellas combinaciones negativas.
Por ejemplo, es falso decir que la soja
o las lentejas reemplazan a la carne como fuente de
hierro, sin embargo el aprovechamiento del hierro que
contienen mejora si las combinamos con una pequeña
porción de carne, y además con un cítrico
como postre o jugo, o con un tomate (vitamina C).
No es conveniente tomar té, café o mate
inmediatamente antes o después de las comidas,
ya que inhiben la absorción del hierro.
En nuestro país, el hierro es
además agregado a las harinas, a fin de mejorar
la cantidad de este micronutriente ingerida por la población.
Es necesaria una buena alimentación,
sobre todo variada, para recibir todos los nutrientes
necesarios. Pero además es importante la consulta
periódica al médico, ya que en ciertas
etapas –niños menores de dos años,
mujeres embarazadas- el hierro ingerido puede no ser
suficiente, y entonces el médico prescribirá
una suplementación preventiva con medicamentos
de hierro.
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